Mi primer día como developer: del aula RIWI a la oficina real
Ene 16, 2026
El correo llegó un viernes por la tarde: «Queremos hacerte una oferta». Después de meses de formación intensiva, proyectos, presentaciones y alguna que otra noche debuggeando código, finalmente iba a ser developer profesional.
El lunes siguiente crucé las puertas de mi nueva oficina con una mezcla de emoción y terror. ¿Estaría realmente preparado? ¿El mundo real sería tan diferente al entorno de RIWI?
Las primeras horas fueron de onboarding: conocer el equipo, configurar mi entorno de desarrollo, acceder a los repositorios. Y entonces llegó mi primer ticket real. Un bug en producción que afectaba a usuarios reales.
Respiré profundo y recordé lo que mis trainer leaders siempre decían: «Lee el error, entiende el contexto, y no tengas miedo de preguntar». Apliqué exactamente eso. Analicé los logs, tracé el flujo del código, y cuando me atoré, pregunté a mi mentor de equipo sin vergüenza.
Dos horas después, mi primer commit estaba en producción. Un fix pequeño, pero mío.
Lo que más me sorprendió fue cuánto de RIWI encontré en el trabajo real. La metodología ágil que practicamos, los code reviews que hacíamos entre compañeros, las presentaciones de proyecto… todo aplicaba directamente.
Al final de esa primera semana, mi lead me dijo algo que guardaré siempre: «Se nota que vienes bien preparado. Sigue así.»
RIWI no me enseñó solo a programar. Me enseñó a ser profesional. Y ese primer día lo confirmó.